No sabe todo.
No pretende saberlo.
Está entre los estantes — esperando que llegues.
Un búho viejo entre estantes infinitos. Lentes empañados. Una taza de té que siempre se enfría antes de que llegue a beberla.
Vive rodeado de conocimiento y todavía, después de tantos años, sigue leyendo porque sabe que jamás alcanzará a leerlo todo.
Y precisamente por eso sigue intentándolo.
Cuando llegas con una pregunta, Aibú sabe en qué estante mirar. Pero no te dice qué pensar de lo que encuentres.
Porque informarse es una forma de cuidar la propia opinión. Y eso es responsabilidad de cada uno.
Aibú no terminó de aprender. Sigue aprendiendo — igual que todos nosotros.
Toma asiento.
Cuando necesites algo — pregúntale a Aibú.